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lunes, 27 de abril de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
sábado, 18 de abril de 2015
jueves, 16 de abril de 2015
domingo, 12 de abril de 2015
sábado, 11 de abril de 2015
FOR SALE IN SPAIN
House at Castelldefels zone, 150 m from the beach and 20
km from Barcelona, 900 m2 rectangular plot and 320 m2 build.
Refurbished part of 240 m2 kitchen, living room, 6 bedrooms, 2 terraces,
2 bathrooms, 2 parking places. Peaceful zone near from schools,
supermarket, bus train station, etc. 25 minutes to Barcelona by train,
bus or motorway. Direct sell by owner. 600.000 €
viernes, 10 de abril de 2015
martes, 7 de abril de 2015
Un cuento para dormir...
29/3/2015
EL HOTEL FANTASMA
Había una vez una familia que viajaba de vacaciones en coche, pero de repente estalló una
tormenta tan fuerte que no se veía nada y no se podía conducir, así que tuvieron que pararse a un
lado de la carretera esperando que parase el aguacero y los rayos.
Se hizo de noche y no podían llegar al hotel que tenían reservado, así que empezaron a pensar
donde pasarían la noche.
Al parar la lluvia, se encendieron unas luces y vieron que estaban al lado de la puerta de un hotel
amarillo enorme, con un cartel que ponía “Hotel inVierno”, pero la letra v era un poco diferente a
las otras.
Qué extraño, pensaron todos, cuando paramos aquí parecía que no había ningún edificio cerca.
Entraron dentro con las maletas y en el mostrador les atendió un conserje con traje rojo. Los
ayudantes del hotel también vestían de rojo las paredes, el suelo, todo era rojo.
El Papa preguntó:
‐Por qué hay aquí un hotel tan grande, si parece que aquí no viene nadie y el conserje le contestó:
‐Aquí viene muchísima gente señor, le sorprendería ver lo lleno de gente que está nuestra planta
del sótano más profunda, je, je,…. Y además, deben estar muy contentos, porque gritan todo el
rato…de alegría, je, je,…
‐Pero nosotros no queremos nuestra habitación en el sótano, dijo la Mama.
El conserje le dijo:
‐Por supuesto señora ¿que planta quiere?. Tenemos 20 plantas.
‐Pues en la planta 3 ya está bien.
La niña, que se llamaba Yulia, pensó que era un poco extraño, porque ese edificio no parecía tan
alto desde fuera.
Les dio la llave y fueron al ascensor, también era muy extraño, porque el ascensor solo tenía flecha
para bajar. El “botones”‐ ayudante que les llevaba las maletas, les dijo:
‐No se preocupen, es que se equivocaron y pusieron la flecha al revés, este ascensor va sólo hacia
arriba.
Pero la niña dijo:
‐Papa, me dejas las llaves del coche, que me he olvidado a Bambi allí. Lo cojo y después subo.
El Papa le dijo:
‐Vale, pero cierra bien el coche y tráeme una cosa que encontrarás en una bolsa debajo de mi
asiento del coche.
Yulia se quedó mirando mientras se subían al ascensor y por una rendija de la puerta vio que se iba
para abajo, pero no dijo nada.
Donde le habían dicho encontró debajo del asiento…un extintor?, Para que lo quiere el Papa,
pensó, pero enseguida se lo imaginó.
Fue hacia adentro y otro botones le estaba esperando en el ascensor;
‐Pase señorita‐ le dijo con una sonrisita burlona‐ ahora mismo le llevo con sus padres,
Yulia se subió con el extintor cogido a su espalda y notó que el ascensor iba para abajo pero no dijo
nada, pero notó que bajaba mucho rato y que cada vez hacía más calor.
Al llegar al final y abrir la puerta, se notaba un calor sofocante, casi no se podía respirar.
Yulia vió a sus padres cerca de la puerta, que estaban atados, casi desmayados del calor y el otro
botones los llevaba estirando de la cuerda.
‐Ata a la niña! le dijo otro botones más alto que había allí,‐que no se escape!!
Entonces Yulia sacó el extintor de su espalda y empezó a lanzar espuma. Cuando la espuma les
tocó, los botones gritaron de dolor se escucharon crujidos y se convirtieron en polvo. Yulia dijo a
sus padres
‐Rápido al ascensor!
Todos se subieron, pulsaron para subir y se cerraron las puertas mientras muchos ayudantes que
querían abrirlas se desintegraban con el chorro del extintor mientras lanzaban rugidos.
Arriba se abrieron las puertas y estaba el conserje, pero también se desintegró con un buen chorro
que Yulia le lanzó.
Corrieron hacia el coche y se fueron a toda velocidad mientras Yulia disparaba por la ventana a
todos los monstruos que intentaban alcanzarles, hasta que no quedó ninguno.
De repente uno que iba colgando de la puerta, metió un brazo dentro y cogió a Yulia por el cuello,
pero ella subió la ventanilla y como el cristal estaba manchado de espuma, le cortó el brazo al
monstruo y se quedó en la carretera retorciéndose de dolor.
A lo lejos, debajo del cartel del hotel, Yulia vió una letra F escondida detrás de unos arbustos.
Y colorín, colorado,…
EL HOTEL FANTASMA
Había una vez una familia que viajaba de vacaciones en coche, pero de repente estalló una
tormenta tan fuerte que no se veía nada y no se podía conducir, así que tuvieron que pararse a un
lado de la carretera esperando que parase el aguacero y los rayos.
Se hizo de noche y no podían llegar al hotel que tenían reservado, así que empezaron a pensar
donde pasarían la noche.
Al parar la lluvia, se encendieron unas luces y vieron que estaban al lado de la puerta de un hotel
amarillo enorme, con un cartel que ponía “Hotel inVierno”, pero la letra v era un poco diferente a
las otras.
Qué extraño, pensaron todos, cuando paramos aquí parecía que no había ningún edificio cerca.
Entraron dentro con las maletas y en el mostrador les atendió un conserje con traje rojo. Los
ayudantes del hotel también vestían de rojo las paredes, el suelo, todo era rojo.
El Papa preguntó:
‐Por qué hay aquí un hotel tan grande, si parece que aquí no viene nadie y el conserje le contestó:
‐Aquí viene muchísima gente señor, le sorprendería ver lo lleno de gente que está nuestra planta
del sótano más profunda, je, je,…. Y además, deben estar muy contentos, porque gritan todo el
rato…de alegría, je, je,…
‐Pero nosotros no queremos nuestra habitación en el sótano, dijo la Mama.
El conserje le dijo:
‐Por supuesto señora ¿que planta quiere?. Tenemos 20 plantas.
‐Pues en la planta 3 ya está bien.
La niña, que se llamaba Yulia, pensó que era un poco extraño, porque ese edificio no parecía tan
alto desde fuera.
Les dio la llave y fueron al ascensor, también era muy extraño, porque el ascensor solo tenía flecha
para bajar. El “botones”‐ ayudante que les llevaba las maletas, les dijo:
‐No se preocupen, es que se equivocaron y pusieron la flecha al revés, este ascensor va sólo hacia
arriba.
Pero la niña dijo:
‐Papa, me dejas las llaves del coche, que me he olvidado a Bambi allí. Lo cojo y después subo.
El Papa le dijo:
‐Vale, pero cierra bien el coche y tráeme una cosa que encontrarás en una bolsa debajo de mi
asiento del coche.
Yulia se quedó mirando mientras se subían al ascensor y por una rendija de la puerta vio que se iba
para abajo, pero no dijo nada.
Donde le habían dicho encontró debajo del asiento…un extintor?, Para que lo quiere el Papa,
pensó, pero enseguida se lo imaginó.
Fue hacia adentro y otro botones le estaba esperando en el ascensor;
‐Pase señorita‐ le dijo con una sonrisita burlona‐ ahora mismo le llevo con sus padres,
Yulia se subió con el extintor cogido a su espalda y notó que el ascensor iba para abajo pero no dijo
nada, pero notó que bajaba mucho rato y que cada vez hacía más calor.
Al llegar al final y abrir la puerta, se notaba un calor sofocante, casi no se podía respirar.
Yulia vió a sus padres cerca de la puerta, que estaban atados, casi desmayados del calor y el otro
botones los llevaba estirando de la cuerda.
‐Ata a la niña! le dijo otro botones más alto que había allí,‐que no se escape!!
Entonces Yulia sacó el extintor de su espalda y empezó a lanzar espuma. Cuando la espuma les
tocó, los botones gritaron de dolor se escucharon crujidos y se convirtieron en polvo. Yulia dijo a
sus padres
‐Rápido al ascensor!
Todos se subieron, pulsaron para subir y se cerraron las puertas mientras muchos ayudantes que
querían abrirlas se desintegraban con el chorro del extintor mientras lanzaban rugidos.
Arriba se abrieron las puertas y estaba el conserje, pero también se desintegró con un buen chorro
que Yulia le lanzó.
Corrieron hacia el coche y se fueron a toda velocidad mientras Yulia disparaba por la ventana a
todos los monstruos que intentaban alcanzarles, hasta que no quedó ninguno.
De repente uno que iba colgando de la puerta, metió un brazo dentro y cogió a Yulia por el cuello,
pero ella subió la ventanilla y como el cristal estaba manchado de espuma, le cortó el brazo al
monstruo y se quedó en la carretera retorciéndose de dolor.
A lo lejos, debajo del cartel del hotel, Yulia vió una letra F escondida detrás de unos arbustos.
Y colorín, colorado,…
sábado, 4 de abril de 2015
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